miércoles, 9 de noviembre de 2016

MASTÍN III, UN RUDO DE POLENDAS.

Julio César SÁNCHEZ GARCÍA
Con 32 años de estar arriba de los cuadriláteros Mastín III continúa en la brega diaria de seguir entrenando, para en cada uno de los encuentros que tiene pactados, entregarse a su público y demostrar que la leyenda del Mastín se sigue escribiendo.
Al igual que muchos de los luchadores, su pasión por este deporte le surgió al ir a las arenas a ver los encuentros que se realizaban, mi hermano, fue luchador, por eso yo lo acompañaba, creo que desde ahí me nació ese  gusto por este deporte que se me metió en las venas, gracias a Dios y para mi fortuna, caí en las manos de un buen maestro que fue el Mastín, todo un profesional, quien  me enseñó a ser un luchador verdadero”, dijo.
“Por ello, durante sus inicios el primero de sus maestros fue el Mastín, después el Flechador del Sol, “ellos me dieron prácticamente las bases de la lucha libre, y lo que he aprendido a base de experiencia de todos los combate y las presentaciones que he tenido, los cuales me han ido llenando de aprendizajes, experiencias”.
Durante las más de tres décadas en las que se ha dedicado al pancracio Mastín III ha tenido muchas rivalidades de las cuales ha salido avante, “cuando subes a un cuadrilátero te encuentras con tu rival y ahí es donde vas a demostrar tu capacidad y lo que todos ambicionamos, demostrar que somos los mejores en ese momento”.
Mastín III es un luchador  con cualidades, las cuales las ha demostrado en cada una de las arenas en las que se ha presentado, ya sea como rudo o técnico, “a mí no me interesa en que bando estar, simplemente me ponen a alguien enfrente y yo sé cómo debo hacer mi trabajo”.
Entre las luchas más sangrientas que ha tenido, recordó que  fue en la época en que estaban de boga los tríos, donde surgió una rivalidad muy fuerte con Pepe, Rigo y Tony, los hermanos Cisneros que luchaban con el nombre de Los Misioneros de la Muerte de Oaxaca, “creo que con ellos fueron las luchas más sangrientas que tuvimos los Mastines, así como una lucha de  máscara contra máscara contra Black Ninja, donde afortunadamente salí  vencedor”.
Con satisfacción mencionó que en su vitrina de trofeos cuenta con ocho máscaras, entre ellas, la de Poder Boricua, El Guerrillero, “incluso tuvimos una lucha en la que tuvimos una polémica porque no sé cómo estuvo el trato con los promotores, pero aquí destapamos a los Apocalipsis de Veracruz y resulto que después los enmascararon por otra parte, pero aquí en Oaxaca, El Increíble, Wayuca (q.e.p.d.),  y yo se las quitamos en el Auditorio Ricardo Flores Magón”.
“De cabelleras podemos hablar  de la del Caballero de la Muerte, el cual es un rival muy cómodo, que siempre se ha puesto en mi camino, es un luchador contemporáneo, y creo que es de las más significantes para mí”, comentó.
Lamentó que se esté perdiendo la esencia de la lucha libre, “los luchadores viejos hemos tratado de inculcar la buena lucha en los jóvenes, porque actualmente cómo que se está perdiendo demasiado, porque no se le da la importancia necesaria a la lucha tal como es, por lo que se pierde mucha credibilidad, así como existen personas y promotores que andan engañando a los luchadores, prometiéndoles cosas que luego no les cumplen”.

Finalmente,  invitó a los amantes de la lucha libre, para que asistan a la diversas arenas  como es el caso de la Pepe Cisneros y la de nueva creación, La Mansión, “apoyen a los luchadores oaxaqueños que nos presentamos en esos lugares, así como en los diversos barrios y poblaciones en las que nos hacen el favor de invitarlos”.






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